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Dieta Mediterránea 3Vínculos patrocinados de interés
Aceite de oliva Existe una relación directa entre los niveles de colesterol en sangre y la incidencia de infarto de miocardio y entre la cantidad de grasas saturadas y los niveles de colesterol. El aceite de oliva virgen, tiene un 80% de ácido oleico (monoinsaturado) y sólo un 14% de ácidos grasos saturados. Se demostró que los ácidos grasos monoinsaturados hacen aumentar la proporción entre el colesterol HDL y LDL. También se descubrió que el colesterol HDL tiene un marcado efecto protector frente a la acumulación de placas de ateroma en las paredes de las arterias. Los aceites de semillas (soja, girasol, etc.) tienen grandes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados y pocos monoinsaturados y aunque hacen descender el colesterol total no aumentan la proporción de colesterol HDL frente al LDL. El aceite de oliva es más resistente a la oxidación cuando se calienta, esto implica que podemos freír sin temor los alimentos, sin que el aceite pierda sus propiedades. El aceite de oliva tiene a nivel digestivo propiedades que modifican la evacuación gástrica y no está implicado, como los poliinsaturados, en la formación de cálculos en la vesícula biliar. Pescado El consumo diario de unos 300 g de pescado, con alto contenido en ácidos grasos poliinsaturados disminuye la síntesis de colesterol LDL y de los triglicéridos circulantes, disminuye la agregación de las plaqueta, tiene una acción vasodilatadora y antiinflamatoria presente en la grasa del pescado y aporta niveles adecuados de vitaminas A,E,C. Frutas, legumbres, verduras, pastas y cereales integrales Estos carbohidratos, pastas y cereales integrales, tienen un índice glucémico muy bajo. Es aconsejable que la glucosa se vaya liberando poco a poco en la corriente sanguínea para conseguir una adecuada captación por las células y evitar así la formación de grasas. Los alimentos más recomendables por su índice glucémico bajo, son las legumbres, hortalizas, pasta italiana y frutas, todas ellas consumidas abundantemente en la dieta mediterránea. La dieta mediterránea además de combinar lo más adecuado desde el punto de vista de composición de los alimentos, dispone de una técnica culinaria que es esencial. El uso de las especias y de los métodos de preparación más adecuados realza el sabor y las propiedades de los alimentos, lo que favorece tanto su degustación como su digestión. |
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